
En un reciente viaje por los Países Bajos tuve la oportunidad de visitar Leiden. Es una ciudad que me interesaba conocer por ser la sede de la Universidad más antigua de los Países Bajos, y por ser la ciudad natal de uno de mis artistas favoritos, Rembrandt.
Leiden (en muchos lugares aparece como Leyden) es además una bella ciudad, con muchos canales y una población de unos 280000 habitantes, con alta proporción de estudiantes universitarios.
Su localización geográfica, junto al Viejo Rin (Oude Rijn) y a un conjunto de canales, le da su particular configuración. La abundancia de agua permite tener numerosos parques, que lucen esplendorosos en primavera.
Leiden comenzó como una población del Imperio Romano y, en la Edad Media, prosperó por su ubicación junto al brazo principal del río Rin. Esto duró algún tiempo y luego la desembocadura del Rin se desplazó hacia el Sur, donde hoy está Rotterdam, quitándole valor a Leiden.
En el siglo 14 renació gracias a la tejeduría del lino que trajeron los tejedores de Ypres (hoy Bélgica). Dos siglos después Leiden formaba parte de la Diecisiete Provincias, una extensa región que incluía los actuales Países Bajos, Bélgica, Luxemburgo y parte del norte de Francia. Esta región fuere heredada por la dinastía Habsburgo y paso a depender, a partir de 1556, del rey de España. Dado que en lo que es actualmente Países Bajos predominaba el Protestantismo y en particular el Calvinismo, se suscitaron luchas religiosas con la España fuertemente católica. Esto dio lugar a la Guerra de los Ochenta Años (1568-1648), un sangriento conflicto religioso que tuvo en Leiden un episodio famoso.
La ciudad fue sitiada dos veces por las fuerzas españolas. En el segundo sitio, el hambre y las plagas redujeron fuertemente la población. Los habitantes, desesperados, quisieron rendirse y se rebelaron contra el burgomaestre que se negaba y que ofreció su propio cuerpo para que lo coman los más hambrientos. Este gesto alentó al pueblo para seguir resistiendo y, finalmente, decidieron romper los diques que contenían el mar e inundar el campo vecino. Al mismo tiempo, los españoles fueron atacados por una flota de botes conducidos por marineros avezados, que pusieron en fuga a los españoles. Los marineros les brindaron a los hambrientos pobladores pan blanco y arenques. Los habitantes de Leiden siguen celebrando cada 3 de Octubre esta gesta, y distribuyen gratuitamente pan blanco y arenques para celebrarla.
Como reconocimiento al pueblo de Leiden, el estatúder Guillermo I de Orange le concede a la ciudad en 1575 la Universidad, que es hoy la más antigua de los Países Bajos.
En el siglo 17 (Siglo de Oro Holandés) la industria textil floreció, y la ciudad llegó a ser la segunda en población detrás de Ámsterdam. Para expandir la ciudad se construyeron nuevos canales y, entre ellos, el Singel, canal que rodea la ciudad y conecta múltiples canales.
En un período de persecuciones religiosas, Leiden fue un refugio para Protestantes de Francia, Inglaterra y Flandes. Un grupo de campesinos Puritanos Ingleses se instaló en 1609, y debió adaptarse a las actividades urbanas que podían ejercitar en Leiden. La vida les resultó difícil y una parte dejó la ciudad decidiendo comenzar una nueva vida en América. Formaron así parte de los Padres Peregrinos que en la nave Mayflower llegaron en 1620 a América, fundando el primer asentamiento en lo que hoy es New England (EEUU).
También el filósofo Baruch Spinoza (1632-1677) vivió varios años en Rijnsburg, un pueblo cercano a Leiden.
En los siglos 18 y 19 Leiden declina económicamente y pierde buena parte de su población, por la pérdida de competitividad de su industria textil. Recién comienza una recuperación en el siglo 19, con la llegada del ferrocarril y la expansión comercial de la ciudad.
Un núcleo muy importante de la vida de la ciudad lo constituye la Universidad. Su prestigio se basó al principio en su espíritu tolerante a nuevas ideas y creencias y al rol destacado que tuvieron muchos de sus exalumnos. De hecho hay 16 Premios Nobel en diversas disciplinas, que han estudiado o sido docentes en esta Universidad. El ambiente universitario se respira en sus calles y parques, siempre animados por la multitud de estudiantes.
Un sector abierto al público es el Jardín Botánico (Hortus Botanicus), con innumerables plantas, flores y árboles de las más diversas regiones.
Recorriendo Leiden
La ciudad ofrece hermosos recorridos tanto a pie como en barcos de paseo. Especialmente con buen tiempo, la combinación de calles, canales y espacios verdes cautiva nuestra mirada y nos ofrece numerosas alternativas para tomar un café o comer al aire libre con una vista hermosa.
Como hace siglos, a los habitantes les gusta vivir junto a un canal y por eso son habituales las casas flotantes.
Leiden y el Arte
Entre los siglos 15 y 17 muchos nativos de Leiden se convirtieron en pintores y hay varios que se destacaron. Entre ellos podemos citar a Jan van Goyen (1596-1656), Gerrit Dou (1613-75) y Jan Steen (1626-79).
Pero hubo uno que sobresalió hasta convertirse en el mayor artista de los Países Bajos, Rembrandt Harmenszoon van Rijn, que nació en Leiden en 1606 y falleció en Ámsterdam en 1669. Siguiendo el ejemplo de Leonardo y Rafael, firmaba sus obras como Rembrandt, su nombre de pila.
En su ciudad natal creció y estudió ingresando incluso a su famosa Universidad. Pero pronto descubrió que su vocación iba por el lado artístico, y dejó sus estudios para trabajar como aprendiz en el taller de van Swanenburg entre 1621 y 1623. Poco tiempo después abre su propio taller en Leiden, donde comienza a desarrollar su carrera no sólo como pintor, sino también una importante obra gráfica con grabados al aguafuerte.
Hay varias razones por las cuales Rembrandt se diferenció de sus contemporáneos. Su obra es muy extensa e incluye 300 pinturas, unos 300 grabados y más de mil dibujos. Utilizó la técnica del claroscuro con sentido dramático, y en sus retratos se establece una fuerte empatía entre los personajes retratados y el espectador. Mientras que la mayoría de sus contemporáneos se especializaban en un par de géneros pictóricos, el abarcó el retrato individual, de parejas, el grupal, el paisaje rústico, las historias basadas en el Antiguo y el Nuevo Testamento, los llamados “tronies” y la pintura de género.
Teniendo en cuenta que el centro económico y cultural estaba en Ámsterdam, en 1631 Rembrandt se instala allí y abre un importante taller. Gracias al apoyo obtenido del influyente estadista Constantijn Huygens, que recomendó al artista ante la Corte y la alta burguesía, Rembrandt fue muy requerido como retratista y valoradas sus obras con temas bíblicos (ver la entrada https://arteliteraturaymusica.com/sobre-el-siglo-de-oro-holandes/).
En los siguientes años fueron creciendo a la par su fama y su riqueza. En 1634 se casa con Saskia Uylenburg, una joven de una adinerada y buena familia, con quien establece un fuerte vínculo afectivo. Se mudan a una cómoda casa y taller en el barrio de la comunidad judía de Ámsterdam. Tienen tres hijos que fallecen poco después de nacer y recién el cuarto hijo, Titus, logrará llegar a la adultez. No solamente retrata a Saskia y a Titus, sino que los hace intervenir como modelos de historias.
En este detalle se puede apreciar la maestría de Rembrandt para transmitir las graduaciones de color, los brillos y una mirada que nos atrapa.
En la cumbre de su éxito artístico y económico, en 1642, fallece Saskia dejándolo con Titus, de apenas un año. Para resolver la situación tomaron una niñera para criar a Titus, llamada Geertje Dircx. Esta mujer que, probablemente con el tiempo se convirtió en amante de Rembrandt, tuvo una relación conflictiva con el pintor que terminó en los tribunales.
En 1642 presenta su retrato grupal más famoso, “La ronda nocturna”, una obra de granes dimensiones: 359 cm de alto y 438 cm de ancho. A diferencia de otros retratistas de grupos, Rembrandt no los presenta posando estáticamente, sino en el instante de iniciar una ronda de vigilancia. Uno percibe la acción y el uso de la luz permite destacar a los jefes de la compañía, ricamente ataviados.

En la década de 1640 pinta también bellos paisajes ambientados en las afueras de las ciudades.
Sus grabados al aguafuerte, con el agregado de punta seca y buril, alcanzan también un gran desarrollo técnico y una madurez expresiva.
Es interesante cómo Rembrandt se dedicó al autorretrato desde muy joven y lo continuó hasta el último año de su vida. Nunca idealizó su figura sino que pintó con realismo la evolución de sus rasgos, y los efectos de los vaivenes de su vida sobre su rostro.
Se lo ve como un hombre joven exitoso, seguro de sí mismo.
A fines de 1a década de 1640 ingresa a trabajar como sirvienta Hendrickje Stoffels, veinte años menor que el pintor. Luego de la partida de Dircx, se convierte en ama de llaves, modelo y amante de Rembrandt.
En la década de 1650 se producen fuertes cambios en la vida del artista. Su pintura cambia a un estilo más moderno, con pincelada suelta que lo proyecta al futuro del arte, pero que no gusta a muchos de sus clientes.
Rembrandt fue siempre poco cuidadoso con sus finanzas y vivía por encima de sus posibilidades. Esto lo llevó a la quiebra, teniendo que vender su casa y buena parte de las obras de arte que coleccionaba.
Su último retrato colectivo muestra a los síndicos no posando estáticos, sino en el momento de iniciar una acción.
En sus últimos años de vida debe soportar pérdidas afectivas, como los fallecimientos de Hendrickje en 1663 y Titus en 1668. Sus últimos autorretratos reflejan en su rostro el dolor y el desgaste de una vida intensa y con fuertes vaivenes.
Su obra, es el magnífico legado que nos dejó este gran artista.